20 de noviembre de 2014

Ana Prieto: Pánico. Diez minutos con la muerte

Ana Prieto me mira desde la solapa de su libro: la foto es más o menos del tamaño de la del documento pero tomada desde otro ángulo. Ana tiene el pelo corto y morocho. Ana mira a la cámara (y, consecuentemente, me mira a mí) mientras esboza un gesto que de continuar seguramente terminaría en una sonrisa. Ana escribió un libro que se titula Pánico. Diez minutos con la muerte, un texto periodístico que me observa aún más que sus ojos oscuros.

Me enteré del libro a través de un tuit de la autora en el que mencionaba cómo algunos medios tratan los trastornos de ansiedad. Me hizo acordar a esas notas que de tanto en tanto salen en los llamados suplementos para la mujer y que te invitan a salir a caminar, hacer yoga y respirar profundo para bajar los niveles de estrés y que, como mínimo, nos deberían llamar la atención porque casi siempre en la foto ilustrativa hay chicas, como si los hombres estuvieran milagrosamente absueltos. Poco después me lo volví a cruzar en una gacetilla de prensa de Editorial Marea y ahí pude ver una tapa negra con una imagen feroz de Medusa: ojos casi desorbitados y la boca abierta como en un grito fosilizado. 
Hoy lo fui a buscar.
Ahora estoy en el tren volviendo de Buenos Aires a La Plata. Llevo una mochila llena de libros que me pesa horrores en la espalda y que dejo a un costado ni bien puedo sentarme. Ahora es cuando abro el libro y Ana me mira desde la foto de la solapa, ahora es cuando empiezo a leer la historia de su abuelo y la crónica sobre la guardia de un hospital público de la Ciudad de Buenos Aires acompañando a una psicóloga mientras atiende a una joven con ataque de pánico. Además de entrevistas hay capítulos de contexto que rastrean la etimología de palabras como pánico, fobia, peligro (que me quedará grabada porque viene del griego peiras que significa prueba, tentativa pero también lanzarse a los mares y de ahí al nombre Pireo del puerto de Atenas hay un paso). Otros capítulos hablan de antiguas leyendas aztecas, de mitos griegos y de la historia de la medicina y la psicología en torno a la ansiedad, los antidepresivos y la terapia y a medida que voy leyendo tengo la sensación de que la autora va tirando de la punta de un ovillo para finalmente desplegar un entramado complejo pero visible: la cueva de la bruja y la posibilidad de escape.  
Entre Buenos Aires y La Plata hay aproximadamente sesenta kilómetros y una hora y veinte de viaje. Cuando llego tengo un libro levemente distinto al que se tomó conmigo el tren en Constitución: no me resistí y le anoté los márgenes, le pegué banderitas de colores en donde me surgieron preguntas y subrayé algunas frases que me parecieron claras y contundentes, pero sobre todo, sinceras. Al ubicarlo en la biblioteca ya dejó de ser de Ana y pasó a ser un poco mío también. Empatía, que le llaman.

 Pánico. Diez minutos con la muerte aborda la temática desde el periodismo –a través de una investigación profunda, en algunos casos autobiográfica– y lo expone desde la literatura –con una prosa clara y muy descriptiva–. Es parte de la colección Ficciones Reales (dirigida por Cristian Alarcón) de Editorial Marea