5 de abril de 2012

De policiales y otros asuntos


Basta mirar la tapa del último libro de Martín Malharro, Calibre .45, para darse cuenta que San Telmo vibra en esas páginas. Allí está el Bar Británico, en esa mítica esquina frente al Parque Lezama, la calle Brasil empedrada y atravesándola, como si fueran finas venas de metal, las vías de un tranvía que hace mucho no circula.

Y si en la portada está San Telmo, y por ende Buenos Aires, adentro está Raymond Chandler, perfectamente visible en los diálogos ácidos y las descripciones minuciosas. Y éstas últimas están allí para permitirle al lector escuchar la voz del protagonista, sentir el olor a madera del mobiliario del Británico y creerse, aunque sea por un instante, que están parados en esa esquina mirando como Mariani, detective de barrio que busca mujeres infieles y cosas perdidas, se inmiscuye en el robo de unas monedas antiguas que tiene como corolario -o como inicio, según desde dónde se lo mire- un asesinato: La llovizna que mojaba San Telmo había espantado a los turistas y visitantes ocasionales. La calle Defensa estaba vacía y una hojarasca de papeles y detritus empapados como restos de un festín miserable, yacían tirados en las veredas y el empedrado (1).


Descrito por el propio Malharro como un detective lumpen, un antihéroe y un tipo amoral, Mariani recorre con el lector los entramados de las falsificaciones y el robo de obras de arte, pero no a la manera del detective inglés, lógico y sagaz. El protagonista de Calibre .45 es un hombre de barrio, que investiga, se involucra en el problema, lo amenazan, cambia de identidad para hablar con determinadas personas y llega al fondo del misterio después de haber dudado muchas veces si seguir o tirar todo al diablo: El gordo Demarchi meneó la cabeza, escupió en el piso y cebó otro mate. El lento goteo de una canilla era el único ruido que se oía en el taller. 
–Te lo dije, Mariani. Demasiado fácil para tanta guita. En fin, la cagada ya está hecha. ¿Qué vas a hacer?
–No lo sé. 
–Quedáte en el molde, esperá a que se enfríe la cosa. 
–El que va a terminar enfriado voy a ser yo. Lo que no entiendo es por qué carajo Mariscoll, o como se llame, me dejó anoche la moneda junto a una lista. No lo entiendo… (2)


Quedan por destacar de esta novela la investigación en torno a la numismática, que sale a la luz a través de términos precisos y datos históricos que el lector va incorporando casi al mismo tiempo que Mariani y la mixtura entre la realidad y la ficción, en donde, según el propio autor, los personajes son sacados de la realidad. Del la misma manera parte de las historias las ha tomado de ese San Telmo al que adoptó como su hogar, ya que alguna vez dijo, y los que estábamos en el aula del Taller de Producción Gráfica III de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social (UNLP) lo escuchamos, que San Telmo es el lugar donde debe vivir todo escritor.

1. Malharro, Martín; Calibre .45. 2010, Buenos Aires: Mil Botellas Editorial. Pág. 86
2. Malharro, Martín; Calibre .45. 2010, Buenos Aires: Mil Botellas Editorial. Pág. 133